Un toldo que se cuida solo
El cofre es lo que diferencia a un toldo del resto: cuando se recoge, la lona y el mecanismo quedan completamente resguardados dentro de la carcasa, a salvo del sol, la lluvia y el viento.
Esa protección es la razón por la que un toldo con cofre mantiene su lona tersa y su acabado impecable durante mucho más tiempo que un toldo convencional, sea cual sea la fachada, el balcón o el local donde se instale.
Instalación profesional incluida, con el mismo equipo que lleva años trabajando en Madrid.
Protección total
La lona queda resguardada del sol, la lluvia y el polvo cada vez que se recoge.
Estética que dura
Una línea limpia y moderna que se integra con cualquier fachada, balcón o local.
Resistencia superior
Materiales de calidad y una instalación cuidada, pensados para años de uso sin perder forma.